domingo, 11 de enero de 2015

Vida pseudo-adulta: Formas alternativas de viajar (II)

En la primera parte de esta entrada os hablábamos de nuestras técnicas y consejos para viajar sin que nuestro bolsillo sufra demasiado, ya que si algo nos caracteriza a los pseudo-adultos es que solemos estar siempre peladísimos. En esta segunda parte, tal y como os prometimos, os hablaremos de formas de viajar alternativas (incluyendo formas de hospedaje para ahorrar), para los más aventureros. Nosotros no hemos probado ninguno de estos métodos, así que esta entrada será meramente de carácter informativo:


1. Servicio Voluntario Europeo. 
Se trata de un proyecto internacional financiado por la Comisión Europea que permite a jóvenes de entre 17 y 30 años pasar un período entre 2 semanas y 12 meses en un país extranjero realizando un servicio voluntario, de un máximo de 40 horas semanales. Además, se te reembolsan los gastos de viaje, se te proporciona un lugar donde vivir y se te da una pequeña suma para tu manutención (quiero resaltar lo de pequeña, nada es perfecto). Tiene la ventaja de que no estarás desamparado en ningún momento; intervienen siempre una organización española, que será la que te envíe allí, y otra del país que elijas, que será la que te reciba y se haga cargo de ti. Si queréis saber más sobre el SVE, sobre las oportunidades disponibles o sobre el proceso de solicitud, podéis encontrar toda la información en su página.



2. Couchsurfing.
El couchsurfing consiste en, cuando viajas, quedarte a dormir en los sofás de otra gente (también puede ser alguna cama que tengan libre en su casa, claro) u ofrecer tú el tuyo a viajeros que vayan a tu ciudad. Es una opción muy interesante si quieres ahorrarte un dinerillo y estar en contacto directo con gente local que te puede dar una visión más auténtica del país. Como siempre en este tipo de cosas, extrema la precaución al escoger a tu anfitrión y ten un plan B por si de caso algo fallase. Puedes convertirte en un couch surfer aquí.

3. House Sitting.
Este es un concepto sencillo; te pones en contacto con una persona residente en el lugar de destino y llegáis a un acuerdo mediante el que tú podrás quedarte en casa de esa persona gratis mientras ella está fuera de viaje también. ¿Qué gana el propietario? Pues la seguridad de que su casa estará cuidada y vigilada en su ausencia. En ocasiones también te pueden pedir que cuides de su mascota mientras dura tu estancia. Algunas webs para poner en contacto a propietarios y viajeros son Trusted Housesitters, Mind My House y House Carers, pero os avisamos de que para aumentar la confianza de los apuntados, en muchos casos hay que pagar una cuota anual de suscripción. Además, según tengo entendido hay bastante competencia por conseguir las casas.

4. Intercambios de trabajo.
Hoy en día existe la posibilidad de intercambiar horas de trabajo por alojamiento y comida. Al principio comenzó a hacerse popular hacer este tipo de cosas en granjas orgánicas, ya que ofrecía también la oportunidad de acercar a la gente a un estilo de vida más sostenible. Pero hoy en día la cosa se ha extendido a otros campos, como a cuidar de niños de una familia o echar una mano en un hostal. Las horas de trabajo al día deberían ser alrededor de 4, pero siempre tienes que asegurarte antes de todos los términos con tu anfitrión para no llevarte sorpresas desagradables. Algunas webs que podéis consultar son Helpx, Workaway, y Wwoof. Aquí también es común pagar cuotas de suscripción.

La pinta que suele tener un estudiante becado en el extranjero.


5. Becas de estudio.
Creo que todos sabemos lo que es un Orgasmus Erasmus, pero por si de caso, hacemos un repasito para los que no estén muy enterados. En nuestro país existen infinidad de becas, tanto por vías privadas como públicas, que son otorgadas a distintos tipos de estudiantes para que completen sus estudios o formación en un país extranjero. A menudo, también son los propios países que reciben estudiantes los que ofrecen estas becas para aprovechar el talento de gente de todo el mundo. Las becas más famosas son las Erasmus, que se otorgan a estudiantes universitarios para que pasen un curso escolar estudiando fuera y empapándose de otras culturas (aunque los becados de este tipo no son famosos precisamente por eso).  También son famosas las becas Leonardo da Vinci, para estudiantes de formación profesional que quieran hacer las prácticas fuera, entre otros. Eso sí, cuando pidáis una beca de este tipo, aseguraos de tener un colchón económico que os respalde, ya que la cantidad que se concede a menudo está muy lejos de ser suficiente para la manutención del estudiante. Existen todo tipo de becas para todo tipo de personas, seguro que con hacer una buena búsqueda en google podrás encontrar alguna que se adapte a tu caso. De cualquier forma, aquí tienes algunas. Sólo espero que tengáis más suerte que yo (me concedieron una y nunca me dieron un país de destino). ¿Para ir a Japón? Quizá hayas oído hablar de las becas Vulcanus para estudiantes de ciencias o ingenierías. 

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