jueves, 21 de agosto de 2014

Crónicas de una novata en rol en vivo

Lo que hoy voy a contaros ocurrió el pasado Halloween, en vísperas a nuestra salida hacia el Salón del Manga de Barcelona. Resulta que todos los años, el club de rol El señor de las pulseras organiza un rol en vivo por estas fechas en nuestra ciudad, y Xau, que es un gran aficionado a estas cosas y que todos los años repite, me seguía insistiendo en que lo probase. Antes de eso yo había jugado algunas veces a rol "normal", aunque no demasiado porque tampoco soy muy aficionada, pero nunca había participado en un rol en vivo. Al final Xau me convenció, así que aquí os dejo la historia de cómo fue la experiencia de una primera vez jugando a rol en vivo.

Foto de la partida. De la galería de El señor de las pulseras.


Como los organizadores ya conocían previamente a todos los participantes, antes de que llegara el día de la partida ya nos hicieron llegar nuestras hojas de personaje. La temática de esta partida me enamoró al segundo: un manicomio de los años 20 en el que pasaban cosas raras. Quiero decir, ¿manicomios y años 20? Sí, gracias. Me encantan. Y mi personaje no estaba nada mal; la joven enfermera recién llegada que se había quedado embarazada de uno de los pacientes (estrenando trabajo a lo grande, ¿eh?) y cuya misión era conseguir cierta cantidad de dinero que andaba escondida por el manicomio y largase a vivir la vida. Así que la partida no pintaba nada mal ya desde el principio.
Cuando llegó la noche, yo hice lo que pude con el poco tiempo que tenía para darle a mi aspecto un poco más de estilo de la época y de enfermera. Sabía que al ser esta una partida corta, muchos no se disfrazarían, pero era Halloween y, sinceramente, ¿cuántas más veces tienes la oportunidad de ser una enfermera de manicomio de otra época? A mí todas las excusas para vestirme distinto a lo normal me valen. Y si hubiese tenido más tiempo y dinero, habría ido a lo grande. Aunque en partidas así no sea necesario, disfrazarse ayuda mucho a meterse en el papel y en el contexto de la partida, y además es divertido, así que yo recomiendo que si tenéis la oportunidad, lo hagais.
Al empezar la partida todos los demás personajes se presentan y hablan un poco de sí mismos. Es prácticamente imposible acordarse de todos los nombres y sus historias a la primera (a veces se reparten etiquetas con los nombres, pero éste no fue el caso), así que es normal preguntar "perdona, ¿cómo te llamabas?" durante la partida para situarte un poco. Y después de eso se dio comienzo a la partida con un "ale, ya podéis empezar".


Aquí viene el momento de pánico para mí. ¿Cómo que ya podemos empezar? ¡Yo no sé jugar! ¿Qué se supone que tengo que hacer? Los demás ya empezaban a hablar en grupitos y yo me había quedado ahí parada en medio de la sala como un pasmarote con cara de necesitar un salvavidas. Por suerte, al momento siguiente aparecieron los personajes de los detectives, que quisieron hablar conmigo para interrogarme sobre algunos sucesos. Y aquí viene el segundo panick attack de la noche. No tengo experiencia en esto, no sé cuánta información debo callarme, así que empecé a cantar como un pajarito todo lo que sabía sin oponer ningún tipo de resistencia. Y es que yo juego al modo realista extremo, ¿y si todo fuese real no querría yo colaborar con la policía? Pues claro que sí.

El resto de la partida discurrió de forma algo más natural. Me paseaba de aquí para allá teniendo pequeñas conversaciones con otros personajes, aunque se me hacía muy difícil iniciarlas. Quiero decir, si ya en la vida real puede ser difícil hablar con desconocidos, podéis imaginaros que en una partida no es especialmente fácil tampoco (tímidos del mundo, tenéis que echarle morro). Y aunque aún no le cogía el truquillo a eso de traficar con información, la verdad es que fue bastante divertido, inclusó llegué a tener mi propio emocionante momento James Bond colándome en los despachos de los malvados doctores del centro sin ser vista y rebuscando entre sus cosas (no saqué nada en claro, pero el subidón de adrenalina lo tuve igual).
El único problema que encontré jugando era el de determinar dónde estaban los límites. ¿Dónde acaba el mundo del juego? ¿Hasta dónde puedes llegar? ¿Dónde se termina la información que tenemos? ¿Cuánto margen hay en el tiempo para el contexto? A pesar de toda la información que se te da, es difícil ceñirse sólo a lo que se tiene. Por ejemplo, eres tú quien ha de dotar a tu personaje de una personalidad y un carácter. Y a veces tienes el impulso de querer preguntar cosas, porque son lo que preguntarías en la vida real, y entonces te das cuenta de que no van a poder responderte porque eso no está incluido en el juego. Y uno puede improvisar, claro que sí, pero esa nueva información no debe interferir en el transcurso de la partida, no debe ser relevante, así que es difícil.

Yo con cara de pánfila durante la partida. De la galería de El señor de las pulseras.

Y cuando menos me lo esperaba, ¡paff! se terminó la partida. Los detectives resolvieron el misterio y entonces te llega la misión más complicada de todas; en cuestión de segundos tienes que volver a la realidad. Éste es un proceso complicado, porque en unas horas y sin darte cuenta, te has metido tanto en el papel y en la historia que te has olvidado de todo lo demás. Es incluso un poco doloroso; te da pena dejar ir al personaje. Así que buena suerte desconectando de la partida. De hecho, a día de hoy yo aún identifico a alguno de los otros jugadores como "la monja" o "el paciente homosexual".

En definitiva, aunque tuve mis momentos de pánico porque no sabía cómo proceder y mis momentos de timidez a la hora de tomar la iniciativa, fue una experiencia muy agradable y divertida. Además, es algo que no se hace todos los días, por lo que es refrescante. Personalmente me gustó más que el rol "normal", ya que a la hora de interpretar el personaje no se me hace tan forzado como sentada alrededor de una mesa. Recomiendo a todos los que no hayáis tenido la oportunidad de probarlo que le deis una oportunidad, porque seguro que os lo pasáis bien. Que no os de corte tomároslo demasiado enserio, porque es así como se juega bien de verdad.


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